Por Cynthia Verdaguer
La technologia también puede tener su lado oscuro...
Como es el hombre el que tradicionalmente pierde el pelo, es a él al que se han dirigido gran parte de los esfuerzos del arte de trasplantar cabello. Hoy, su patrón de crecimiento está tan estudiado, que imitarlo se ha convertido en un objetivo fundamental de todo buen trasplante. Sin embargo, la mujer pierde también el cabello de manera definitiva, aunque de forma distinta y a veces por causas diferentes a las masculinas. Los procedimientos de cirugía plástica son una de estas posibles causas; estos pueden eliminar el pelo de las patillas y hasta de la frente. Sin embargo, como dice el doctor Bernard Nusbaum, especialista en trasplante de pelo de Hair Transplant Institute de Miami: "La Línea del cabello de la mujer es diferente. Por eso, si se aplican los parámetros que aparecen en los libros de medicina, que siempre son masculinos, el resultado es un marco facial poco femenino". Una ves observada la diferencia, el doctor Nusbaum se dedicó al estudio y establecimiento de los parámetros femininos del crecimiento del cabello, para fijar la situación exacta de las estructuras de la línea del cabello, así como sus proporciones. Algunas de sus conclusiones fueron que el así llamado "pico de viuda" se encuentra presente en el 87% de los casos y que los picos o "montes" a los lados se manifiestan el 98% de las veces; de estos, 86% se presentan a ambos lados y solo el 12% en un solo lado. Por otra parte, estableció que la distancia promedio de la frente, medida desde el centro de ambas cejas hasta la línea media del cabello, es de 5,4cm.
Todos estos hallazgos, aparentemente menores, contribuirán a trasplantes de pelo de apariencia más natural para la mujer.
Uno de los graves conflictos para una mujer es padecer de cáncer en el cuello del útero, ya que el remedio usual ha sido la exterpación total del útero, lo que le impide procrear. Ahora se usa una ténica quirúrgica que extrae solo el área cancerosa. Esta consta de dos partes.
En la primera se extraen los nódulos linfáticos de la pelvis con laparoscopia; en la segunda, se extraen la cérvix y los tejidos aledaños penetrando por la vagina. Ya cortada la cérvix, esta se cose con un hilo para formar una bolsa, que se fija a la parte superior de la vagina. El doctor Ricardo Estapé es uno de los cirujanos oncólogos ginecológicos del Baptist Health South Florida, que realizan esta cirugía a mujeres con cáncer de la cérvix para que conserven su fertilidad. Sin embargo, el doctor Manuel Peñalver, oncólogo ginecológico del Doctors Hospital, advierte: "La cirugía solo se puede practicar a mujeres con cáncer cervical pequeño, que no ha pasado a los tejidos circundantes".
Unos investigadores de las Universidades de Washington y de Massachusetts logaron infiltrarse recientemente en un marcapasos y aplicarle un shock eléctrico de 137 voltios, además de apagarlo y provocarle otra serie de alteraciones. Todo lo que necesitaron fue una computadora, un programa bajado de la Red y un radio. Esto fue posible gracias a que los marcapasos y desfibriladores tienen capacidad inalámbrica y ahora pueden incluso comunicarse con la Red.
Los desfibriladores son pequeños dispositivos que se implantan en el pecho para suministrarle una pequeña carge eléctrica, el fin de devolverle el ritmo al corazón; los marcapasos, por su parte, estimulan al órgano a que lata más o menos aceleradamente. Uno de los más famosos pacientes que lleva uno en su interior es el vicepresidente de los Estados Unidos, Dick Cheney.
Según Tadayoshi Kohno, uno de los investigadores jefe del proyecto en la Universidad de Washington, el riesgo para los pacientes es minimo hoy dia, pero pudiera aumentar en el futuro. El resto de los investigadores llamó la atención a que el resultado de la prueba sugería que se le estaba prestando muy poca atención al creciente número de implantes médicos que están equipados con capacidad de comunicación.
Estamos seguros de que en una próxima película de James Bond algún importante politico con marcapasos sufrifá súbitamente un ataque cardíaco, cortesía de un malvado terrorista.